El mundo atraviesa un momento complejo debido a los conflictos internacionales, y en este contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) han comenzado sus reuniones anuales para discutir la creciente deuda global. Según las proyecciones, el nivel de deuda podría alcanzar el 100% del Producto Bruto Interno (PBI) para el año 2030, un incremento alarmante respecto a los niveles pre-pandemia.
Las reuniones, que se llevarán a cabo desde ayer y hasta el viernes en las sedes de ambas instituciones, se enmarcan en un ambiente caracterizado por la fragmentación económica, bajo crecimiento y una elevada carga de deuda. Los líderes de estas instituciones, Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, y Ajay Banga, presidente del BM, hicieron un llamado a los gobiernos para que actúen de manera decisiva y busquen mejorar las previsiones económicas en este momento crítico.
En su tradicional discurso previo a las reuniones, Georgieva destacó el «futuro difícil» que enfrentan las economías debido al bajo crecimiento y la elevada deuda. Instó a los gobiernos a trabajar en la reducción de la deuda y a “reconstruir los amortiguadores para el próximo shock, que seguramente llegará”, haciendo énfasis en la urgencia de las acciones necesarias.
Desde ayer, ministros de finanzas, presidentes de bancos centrales y otras autoridades económicas están participando en ponencias y reuniones de alto nivel, donde dialogarán sobre el estado actual de la economía global y los desafíos que se avecinan. El FMI presentará varios informes económicos, incluida la actualización de sus perspectivas económicas globales (reporte WEO), donde se prevé que se revelen datos importantes sobre el crecimiento de diversas economías.
Georgieva adelantó que en el reporte se observará que “China se está desacelerando”, mientras que “India y otras partes de Asia se están acelerando”. En contraste, mencionó que Estados Unidos tiene un desempeño “bastante bueno”, aunque subrayó que Europa tiene margen para mejorar.
Según las proyecciones más recientes publicadas en julio, se espera que la economía global crezca un 3.2% este año y un 3.3% el próximo, cifras que se consideran modestas y que se mantendrán a mediano plazo. A pesar de que se ha logrado evitar una recesión tras la crisis inflacionaria global, Georgieva señaló que hay poco que celebrar y advirtió: “No esperen fiestas de la victoria la semana que viene”.
Uno de los temas centrales de las reuniones es la excesiva deuda pública y el aumento del déficit. El FMI presentará una actualización de su Monitor Fiscal, donde se alertará que la deuda pública mundial superará los 100 billones de dólares, lo que representa un 93% del PBI mundial para finales de este año, y se acercará al 100% del PBI para 2030. Esto significa un aumento de 10 puntos porcentuales del PBI en comparación con los niveles de 2019.
Estas preocupaciones se manifiestan en un contexto de creciente inestabilidad, especialmente por el conflicto en Medio Oriente, que podría desestabilizar las economías regionales y afectar los mercados globales.

