A pesar de los esfuerzos por reactivar la economía, la recaudación tributaria en el Perú sigue sin alcanzar los niveles registrados en 2022, generando preocupación en diversos sectores. Según los últimos reportes, el 2024 cerró con una caída del 6.8% en la recaudación, lo que equivale a aproximadamente S/ 7,902 millones menos en ingresos fiscales para el Estado.
Este descenso se atribuye principalmente a factores externos, como la contracción de las exportaciones de metales, y a elementos internos, entre los que destacan la desaceleración económica y el debilitamiento del consumo interno. Sin embargo, lo que ha captado mayor atención es la acusación de un supuesto “maquillaje” en las cifras presentadas por la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat).
El término “maquillaje” hace referencia a la práctica de ajustar o manipular indicadores tributarios para mostrar resultados más favorables de lo que realmente reflejan los ingresos fiscales. Según expertos, esto habría ocurrido al incluir en las cifras de recaudación ingresos extraordinarios, como las retenciones y percepciones acumuladas de los contribuyentes, que no necesariamente representan una mejora en la base tributaria regular.
Pese a ello, la Sunat ha defendido su metodología y asegura que está alineada con estándares internacionales. Argumenta que los resultados reflejan un escenario económico complejo y que se están tomando medidas para revertir la tendencia a la baja, como un mayor control fiscal y el fortalecimiento de estrategias de formalización en sectores clave.
En este contexto, analistas económicos han señalado que el verdadero desafío para el 2025 será promover políticas que impulsen el crecimiento económico y la recuperación del consumo interno. Sin estas acciones, advierten, será difícil sostener las finanzas públicas y reducir la brecha fiscal que afecta la inversión en infraestructura, salud y educación.
La discusión sobre la transparencia en las cifras tributarias y la efectividad de las estrategias fiscales continuará siendo un tema de debate entre los actores económicos y políticos, mientras el país busca reencaminar su economía en medio de un entorno global desafiante.

