Un millón de latinoamericanos han encontrado en Madrid un destino atractivo debido a la búsqueda de trabajo, seguridad y estabilidad. Jaqueline Cabrera, propietaria del bar Bebe y Pica en Carabanchel, dejó Bolivia hace veinte años en busca de una mejor situación económica. Patricia, de Ecuador, y Ana, de Honduras, también emigraron por oportunidades laborales y una vida más segura. José Hernández, de Colombia, llegó buscando empleo tras los 40 años, mientras que Marisa Mejía, de Honduras, emprendió un restaurante exitoso en la capital española. Dulce Salinas, de Venezuela, huyó de la inseguridad y persecución política, encontrando refugio temporal en Madrid.
Jaqueline Cabrera, propietaria del bar Bebe y Pica en Carabanchel, dejó Bolivia hace veinte años en busca de una mejor situación económica. Patricia, de Ecuador, y Ana, de Honduras, también emigraron por oportunidades laborales y una vida más segura. José Hernández, de Colombia, llegó buscando empleo tras los 40 años, mientras que Marisa Mejía, de Honduras, emprendió un restaurante exitoso en la capital española. Dulce Salinas, de Venezuela, huyó de la inseguridad y persecución política, encontrando refugio temporal en Madrid.

