El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la creación de la «Golden Card», una tarjeta de residencia permanente que se venderá a extranjeros adinerados por 5 millones de dólares. Esta iniciativa busca atraer a individuos de alto perfil y generar ingresos significativos para reducir la deuda nacional. A cambio de comprar una Golden Card, los beneficiarios obtendrán el derecho a la residencia permanente y un camino hacia la ciudadanía estadounidense.
La Golden Card reemplazará al programa de visas EB-5, que ha estado en funcionamiento durante 35 años y ofrecía residencia a inversionistas a un precio menor. El nuevo programa promete privilegios similares a los de la «Green Card», pero con beneficios adicionales para aquellos que realicen una contribución económica significativa.
El objetivo de esta medida es estimular la economía del país a través de la generación de empleos e inversión de capital por parte de reconocidos inversionistas extranjeros. Trump ha destacado que los solicitantes deberán pasar un riguroso proceso de selección para garantizar que sean ciudadanos globales de primer nivel.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, explicó que la Golden Card eliminará la necesidad de generar empleos o demostrar un impacto positivo en la economía estadounidense, como se requería en el programa EB-5. En su lugar, los solicitantes simplemente deberán pagar los 5 millones de dólares al gobierno estadounidense.
Trump ha señalado que la venta de estas tarjetas podría generar ingresos significativos para el país. «Si vendemos un millón de tarjetas, podríamos recaudar cinco billones de dólares y amortizar con ello más de un 10% de la deuda pública federal», afirmó el presidente.
La iniciativa ha generado preocupaciones sobre quiénes podrían beneficiarse de este programa. Cuando se le preguntó a Trump si oligarcas rusos podrían acceder a la Golden Card, el presidente respondió: «Sí, posiblemente. Oye, conozco a algunos oligarcas rusos que son gente muy agradable».
Para muchos expertos, esta iniciativa es vista como una estrategia de Trump para atraer a los más ricos del mundo y estimular la economía estadounidense. Sin embargo, también genera debates sobre el impacto que podría tener en la demografía y en el acceso a la residencia para personas con menos recursos económicos. El programa de visas EB-5, que será reemplazado por la Golden Card, permitía a los inversionistas obtener la residencia al crear empleos y demostrar un impacto positivo en la economía de Estados Unidos. Con el nuevo programa, los beneficiarios podrán acceder a la residencia permanente sin necesidad de cumplir estos requisitos, lo que podría generar controversia sobre la equidad del proceso.
Además de los beneficios económicos, Trump ha mencionado que la Golden Card también ofrecerá privilegios adicionales a los beneficiarios, como acceso prioritario a servicios y beneficios del gobierno. Esto ha suscitado críticas de aquellos que consideran que el programa podría favorecer a los más ricos y perpetuar la desigualdad en el acceso a oportunidades en Estados Unidos.
En resumen, la Golden Card de Trump es una nueva vía de residencia permanente enfocada en atraer a los más ricos del mundo, con el objetivo de generar ingresos para reducir la deuda nacional y estimular la economía estadounidense.

