El exministro de Defensa, Gustavo Bobbio, se presentó como testigo en el juicio oral contra el expresidente Pedro Castillo y, antes de ingresar a la sala, despotricó contra él. Bobbio afirmó que a Castillo deberían darle cuatro años de cárcel, no por el fallido golpe de Estado, sino «por estúpido». Además, aseguró que Castillo realizó un mal gobierno y que él no tuvo conocimiento sobre el discurso golpista brindado el 7 de diciembre de 2022.
Bobbio declaró ante la prensa que Castillo se ha «suicidado políticamente» y que, a su juicio, deberían darle tres o cuatro años de cárcel por estúpido, pero no por haber intentado un golpe de Estado. A pesar de esto, consideró que el proceso contra su exjefe es un abuso y que se han incumplido muchas leyes.
Respecto a su presencia en la Presidencia el día del golpe de Estado fallido, Bobbio recalcó que no tenía conocimiento del mismo y que no complotó con nadie. Explicó que solo estuvo presente cuando Castillo leyó el discurso y que no lo detuvo porque respeta las jerarquías. Bobbio también mencionó que no recibió ninguna orden directa de Castillo para coordinar acciones con las Fuerzas Armadas.
Durante su testimonio en la sala, Bobbio fue interrogado por el representante del Ministerio Público y se refirió a Castillo como «presidente». Contó que fue invitado a asumir el cargo de ministro de Defensa por Aníbal Torres y que aceptó con la condición de poder moralizar las Fuerzas Armadas. Bobbio relató que, tras el intento de golpe de Estado, llamó al comandante general del Ejército para asegurarse de que no se movilizara ninguna fuerza.
El exministro también mencionó que no vio a Aníbal Torres abrazar a Castillo tras el discurso golpista y que no recibió ninguna solicitud para coordinar un apoyo para el golpe de Estado. Bobbio insistió en que no tenía conocimiento previo del intento de golpe y que su presencia en la Presidencia fue circunstancial.
Además, el abogado público Edgar Callahualpa renunció a la defensa legal de Pedro Castillo, alegando pérdida de confianza y falta de respeto por parte del expresidente. Callahualpa detalló que no hubo intención de colaboración por parte de Castillo y que este lo acusó de grabarlo sin su consentimiento durante una audiencia. La relación entre Castillo y su defensa se deterioró desde el inicio del juicio oral, dificultando la comunicación efectiva entre ambos. Tras la renuncia, la magistrada Norma Carbajal informó que se le asignó un nuevo defensor público, Ricardo Jhony Hernández Medina, para garantizar la continuidad del proceso judicial.

