Zonas Económicas Especiales Privadas: nuevo modelo busca descentralizar la inversión y dinamizar la economía

El Congreso ha dado luz verde a la creación de las Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP), una nueva modalidad orientada a incentivar la inversión descentralizada a través de beneficios tributarios progresivos. Estas áreas, administradas por empresas privadas, aspiran a corregir las deficiencias del modelo anterior de Zonas Económicas Especiales (ZEE) públicas, cuyo impacto fue limitado.

Las ZEEP otorgarán a las nuevas empresas una exoneración del Impuesto a la Renta durante los primeros cinco años, con incrementos graduales que culminan en una tasa del 25% al año 25. Esta propuesta normativa busca revitalizar la actividad industrial y atraer capital privado bajo condiciones favorables, pero con el desafío de garantizar infraestructura adecuada y una ejecución eficaz.

Aunque las ZEE públicas lograron un crecimiento del 32% en exportaciones hasta el tercer trimestre de 2024, su aporte sigue siendo marginal. De acuerdo con Roberto de la Tore, presidente de la Cámara de Comercio de Lima, las exportaciones desde estas zonas solo representan el 0,1% del total nacional, lo que contrasta fuertemente con países como El Salvador, donde las ZEE aportan USD 3.000 millones.

Actualmente, Perú cuenta con cuatro ZEE en operación: Zofratacna (Tacna), Zed Paita (Piura), Zed Ilo (Moquegua) y Zed Matarani (Arequipa). Sin embargo, problemas como la falta de infraestructura moderna, servicios básicos deficientes y escasez de personal calificado han frenado su potencial de desarrollo.

Las ZEEP, en contraste, serán gestionadas por operadores privados que deberán presentar planes técnicos y financieros al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR). La iniciativa se inspira en modelos exitosos de países como Costa Rica, Uruguay y República Dominicana, donde estas zonas aportan entre el 3,6% y el 11% del PBI.

Camila Costa, economista y directora de la Asociación de Contribuyentes del Perú, considera que si estas nuevas zonas se implementan correctamente, podrían convertirse en focos de desarrollo industrial y tecnológico.

No obstante, el éxito del modelo no dependerá solo de los incentivos tributarios. Se requerirá una estrategia integral que incluya infraestructura moderna, formación de talento humano, estabilidad jurídica y una gestión eficaz. En ese sentido, tanto el Ejecutivo como los gobiernos regionales tienen la responsabilidad de asegurar que este nuevo enfoque marque el inicio de una verdadera descentralización económica en el país.

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