En 2025 se han registrado 642 casos de tos ferina, con 408 confirmados y diez muertes en diversas regiones del país como Loreto, Lambayeque, Piura y Cusco, según reporta el Ministerio de Salud (Minsa). Loreto es la región más afectada, con 490 casos principalmente en la provincia de Datem del Marañón, señaló el viceministro de Salud Pública, Ricardo Peña.
El problema afecta sobre todo a comunidades indígenas, por lo que el Minsa movilizó un equipo de respuesta rápida con apoyo aéreo del Ejército y la Fuerza Aérea, y aplicó vacunación para contener la enfermedad. En abril se emitió una alerta epidemiológica ante el aumento de casos en Cusco y Loreto, y se lanzó una campaña de vacunación.
La tos ferina se caracteriza por una tos fuerte e incontrolable causada por la bacteria Bordetella pertussis, que afecta las vías respiratorias. Sin tratamiento, puede causar discapacidad o muerte, especialmente en niños pequeños. El Minsa advierte que es una enfermedad de alta morbilidad y mortalidad en menores de un año, que puede generar graves complicaciones como encefalopatía, convulsiones, neumonía y sangrado cerebral.
El pediatra Carlos Hironaka Ichiyanagui explica que esta infección, también llamada coqueluche o tos convulsiva, es muy contagiosa y puede afectar a todas las edades, pero es más peligrosa en bebés lactantes. Es totalmente prevenible mediante vacunación gratuita. La enfermedad dura entre seis y diez semanas y se contagia cuando una persona infectada tose.
Al principio, los síntomas son similares a un resfriado común con congestión nasal y fiebre leve. Luego aparece la tos en ataques repetidos y violentos, que en bebés puede provocar vómitos, diarrea, pausas en la respiración, enrojecimiento o coloración azul en labios.
Ante estos síntomas, es importante llevar al niño a un centro de salud para su evaluación y evitar la automedicación. La tos ferina puede causar daños permanentes como retraso en el desarrollo, daño pulmonar, enfermedades respiratorias crónicas, daño neurológico, convulsiones, dificultad respiratoria crónica e incluso la muerte.
En niños muy pequeños, se diagnostica mediante análisis de secreciones nasales o sangre. En caso de infección, se debe iniciar antibióticos de inmediato; si la enfermedad está avanzada, se requieren otros tratamientos.
Se recomienda vacunar a los menores con la vacuna Tdap que también protege contra difteria y tétanos. Hironaka señala que los niños deben recibir la vacuna pentavalente a los 2, 4 y 6 meses, y luego refuerzos de DPT a los 18 meses y 4 años. Destaca la importancia de respetar el calendario de vacunación y llama a los padres a vacunar a sus hijos en tiempo.
Las mujeres embarazadas deben vacunarse con Tdap entre las semanas 20 y 36 de gestación. Finalmente, se recomienda usar mascarilla en caso de síntomas respiratorios y mantener el lavado frecuente de manos para evitar contagios.

