Según investigaciones recientes de ESET, empresa líder en seguridad digital, los dispositivos IoT obsoletos pueden convertirse en una amenaza grave para la seguridad. Cuando estos dispositivos ya no reciben actualizaciones, pueden ser blanco fácil para los ciberdelincuentes.
Los dispositivos IoT (Internet de las Cosas) permiten la interconexión entre objetos cotidianos y la web. Actualmente, se estima que hay alrededor de 17,000 millones de estos dispositivos en todo el mundo, desde cámaras de seguridad hasta televisores inteligentes. Sin embargo, una vez que estos dispositivos son reemplazados por nuevas versiones, dejan de recibir parches de seguridad, lo que los convierte en un objetivo atractivo para los atacantes.
Los dispositivos obsoletos pueden ser reclutados en redes de bots, operadas por cibercriminales. Estas redes, conocidas como botnets, utilizan dispositivos comprometidos para realizar ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS), sobrecargando redes o desviando la atención de otros ataques.
Un ejemplo notorio es Mozi, una botnet que ha comprometido cientos de miles de dispositivos conectados a Internet. Estos dispositivos secuestrados son utilizados para robar datos y distribuir malware. Además, las cámaras de seguridad IoT pueden ser explotadas para espionaje, permitiendo a los atacantes controlar cámaras sin acceso físico a ellas.
Los fabricantes a menudo no mantienen actualizaciones para dispositivos que han llegado al final de su vida útil, y muchos dejan de ofrecer soporte o repuestos. Debido a la proliferación de dispositivos obsoletos, es común reutilizarlos para nuevos fines, como convertir un iPad en un controlador doméstico inteligente. No obstante, ESET recomienda asegurar la seguridad de estos dispositivos, evitando su conexión a Internet si no reciben actualizaciones.
La mejor práctica es eliminar estos dispositivos obsoletos después de borrar cualquier dato personal y reemplazarlos con versiones más recientes. Alternativamente, si se desea conservar el dispositivo, utilízalo para propósitos que no requieran conexión a Internet.

