Investigadores han dado pasos gigantes en cómo tratar coágulos de sangre (los que causan ictus, embolias pulmonares, etc.) usando robots muy pequeños que podrían viajar por los vasos sanguíneos y eliminarlos de forma más segura y eficiente que los métodos actuales.
Aquí datos importantes:
Un equipo de Stanford desarrolló una técnica llamada milli-spinner thrombectomy. Se trata de un dispositivo que, en lugar de romper o extraer el coágulo a la fuerza, lo comprime y lo hace girar para disminuir su tamaño (hasta ~90 %) sin fragmentarlo. Esto reduce los riesgos de que pedazos del coágulo se desprendan y obstruyan otras arterias.
En modelos de laboratorio y en animales, han observado que este sistema tiene una tasa de éxito mucho mayor que los equipos actuales: por ejemplo, para coágulos difíciles que normalmente se extraen solo ~11 % de las veces, este robot logra abrir la arteria al primer intento en ~90 % de casos.
Otro proyecto relevante lo hicieron en Holanda: microrobots magnéticos inalámbricos (sin cables) que logran remover coágulos en la arteria iliaca de ovejas. Estos robots tienen forma de tornillo y funcionan combinando fragmentación mecánica (romper un poco el coágulo) con disolución química (“fibrinolíticos”). Así se mejora la restauración del flujo sanguíneo con menos daños.
Las ventajas principales son: menos invasivo (no tanto que cortar o abrir), mayor precisión, menor tiempo de intervención, y menor riesgo de generar daño o complicaciones al romper el coágulo de forma brusca.
Aún hay retos para que esto llegue al hospital de uso rutinario: validación en humanos, garantía de seguridad, tolerancia biológica, control preciso de los robots, y asegurarse de que la tecnología sea accesible. No estamos todavía en el punto en que cualquier hospital lo tenga, pero los resultados son muy prometedores.

