El exdictador peruano Alberto Fujimori falleció este 11 de septiembre a los 86 años, luego de enfrentar complicaciones de salud debido a un cáncer y otras enfermedades relacionadas con su avanzada edad. La noticia fue confirmada por su hija, Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, a través de un mensaje en X, en el que expresó su dolor y pidió oraciones por el descanso de su padre.
Fujimori había sido hospitalizado en varias ocasiones en los últimos años para someterse a exámenes médicos y tratar las secuelas de su enfermedad. En su última aparición pública, se le vio saliendo de una clínica acompañado de sus hijos, mientras su estado de salud seguía siendo motivo de preocupación.
A pesar de su deterioro físico, meses antes de su fallecimiento, Keiko Fujimori había anunciado su intención de postularlo como candidato presidencial para las elecciones de 2026, a pesar de que Fujimori enfrentaba impedimentos legales. El exmandatario dejó una deuda por reparación civil de aproximadamente 57 millones de soles, impuesta por el Poder Judicial debido a casos de corrupción y violaciones de derechos humanos cometidos durante su mandato.
El exdictador falleció sin haber cumplido con el pago de dicha deuda, y sus bienes no pudieron ser embargados ya que no se registraba propiedad alguna a su nombre. Además, en sus últimos días había solicitado la reactivación de su pensión vitalicia como expresidente, junto con otros beneficios, lo que fue aprobado por el Congreso poco antes de su muerte.
Fujimori deja un legado polémico, con seguidores que defienden las políticas implementadas durante su gobierno y detractores que condenan las violaciones a los derechos humanos y la corrupción.

