Desde enero de 2021, Cuba ha estado en la lista de países que Estados Unidos considera patrocinadores del terrorismo, junto con Corea del Norte, Irán y Siria. Esta designación implica sanciones adicionales, como restricciones a la asistencia exterior, prohibición de exportaciones de armas, controles sobre exportaciones de artículos de doble uso y diversas restricciones financieras.
En el final de su mandato, el presidente Joe Biden anunció que quitará a Cuba de la lista, argumentando que no hay información que respalde la designación de Cuba como patrocinador del terrorismo. Esta decisión podría cambiar con la llegada del presidente electo, Donald Trump, y su futuro secretario de Estado, Marco Rubio, quienes son críticos del gobierno cubano.
La inclusión de Cuba en la lista ha generado serias dificultades en las transacciones financieras y bancarias, el comercio exterior, fuentes de ingreso y energía, acceso al crédito y la búsqueda de proveedores, impactando mayormente en el sector turístico. La designación también ha desalentado el turismo europeo a la isla, afectando la economía cubana.
El embargo de Estados Unidos a Cuba, vigente desde 1960, ha sido una constante en las relaciones entre ambos países. Este embargo ha limitado el comercio y las relaciones diplomáticas, aunque existen excepciones para algunos alimentos y medicinas. La designación de Cuba como patrocinador del terrorismo ha agravado estas restricciones, dificultando aún más la situación económica de la isla.
El presidente Biden destacó que la decisión de retirar a Cuba de la lista busca aliviar las dificultades económicas y fomentar un ambiente de cooperación. Sin embargo, la sostenibilidad de esta medida está en duda, ya que la administración entrante de Trump podría revertirla.

