El Ejército del Perú ha generado controversia al pagar al contado US$60 millones por 30 blindados K-808 de la compañía surcoreana Hyundai Rotem, a pesar de que estos vehículos fueron descalificados en 2023 por no cumplir con los requerimientos técnicos ni económicos del Servicio de Material de Guerra del Ejército (SMGE). El contrato fue firmado el 19 de noviembre de 2024 y el pago se realizó el 27 de enero de 2025 mediante dos operaciones secretas.
El instituto castrense optó por encargar la adquisición de los vehículos a la empresa estatal Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME), que ya tenía un convenio con la exportadora STX Corporation y Hyundai Rotem. En 2023, el modelo K-808 quedó en el tercer puesto de cuatro con 54,27 puntos, mientras que la empresa serbia Yugoimport, que ofertó el modelo Lazar III, cotizó en US$1.937.000 por cada blindado, un precio significativamente menor.
La Contraloría General de la República detectó deficiencias en el proceso de compra y advirtió que peligra el cumplimiento de la entrega de los 30 vehículos en un periodo de 18 meses, ya que no se han fijado los plazos de suministro. Además, el contrato entre el Ejército y FAME, así como el acuerdo entre FAME y STX Corporation y Hyundai Rotem, no han sido publicados, lo que genera una falta de transparencia en el proceso.

