El expresidente Pedro Castillo fue trasladado de emergencia al Hospital II Vitarte de EsSalud tras sufrir una descompensación debido a una huelga de hambre que inició en protesta contra el juicio oral por el fallido golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022. Castillo fue llevado al hospital desde el penal de Barbadillo, donde se encontraba recluido, presentando un cuadro de deshidratación.
Durante la audiencia del juicio, la jueza suprema Norma Carbajal informó que el juicio no se suspendería, ya que la huelga de hambre es considerada una falta grave según el Código de Ejecución Penal. A pesar de la solicitud de la defensa pública de Castillo para suspender la audiencia, los representantes del Ministerio Público argumentaron que la sesión podía continuar con la presencia del representante legal del investigado.
El abogado de Castillo, Walter Ayala, precisó que el traslado al hospital se debió a una descompensación y que el expresidente se encontraba en estado crítico de deshidratación, con calambres y dolor agudo en el estómago y los riñones. Castillo había anunciado la huelga de hambre como medida de protesta, alegando que el juicio en su contra estaba «politizado» y que ya existía una decisión tomada en su contra.
El congresista Roberto Sánchez, quien llegó al hospital, confirmó que Castillo estaba inconsciente y sufría un cuadro crítico de deshidratación. Sánchez explicó que Castillo tenía gastritis y que no ingerir líquidos y sólidos durante tres días había afectado gravemente su salud. A pesar de su estado crítico, la audiencia continuó, con la defensa pública de Castillo representándolo en el juicio.
Desde el inicio del juicio oral, Pedro Castillo ha rechazado la acusación por los delitos de rebelión y golpe de Estado que le imputa la Fiscalía, que pide 34 años de prisión. El expresidente ha rechazado hasta el día de hoy la defensa pública asignada para su caso y sostiene que el juicio está «politizado», acusando a la magistrada Norma Carbajal de haber «adelantado opinión» respecto a su detención preliminar.
Durante una de las audiencias, Castillo insultó a la jueza, llamándola «la Herodías de la sala» y rechazando la defensa pública. En respuesta, la magistrada le ordenó seguir las reglas del juicio y comunicarse con su abogado designado. Tras el término de esa sesión, Castillo anunció que iniciaría una huelga de hambre en protesta por las «injusticias» cometidas en su contra.

