La investigación fiscal ha identificado a los operarios responsables de la manipulación indebida en la fabricación de un lote de suero fisiológico de Medifarma, correspondiente al lote 2123624, que resultó en la muerte de varios pacientes. Según documentos obtenidos por Cuarto Poder, no se trató de un «error involuntario», como alegó la empresa, sino de un acto intencional.
El lote defectuoso, fabricado el 13 de diciembre de 2024, presentó anomalías desde el proceso de fabricación. Roy Igor Enrique Chávez Llicán y José Martín Arroyo Cunya, los operarios encargados de la primera fase de producción, no cumplieron con los protocolos establecidos para la mezcla de cloruro de sodio y agua inyectable. Aunque el proceso requería agitar la mezcla en el reactor por 30 minutos, uno de los tanques no se encendió, impidiendo la correcta homogeneización de la mezcla.
A pesar de la falla, Chávez Llicán manipuló el proceso tomando muestras de otro lote, lo que permitió que la producción continuara sin que se detectaran las irregularidades. Posteriormente, el lote pasó por varios filtros de control de calidad, pero los informes de anomalías no fueron reportados adecuadamente por el personal encargado, lo que permitió que el suero defectuoso llegara al mercado.
Uno de los analistas, Alex Gamarra Colchado, notó que las muestras del lote contenían un 118% de cloruro de sodio, muy por encima del límite permitido, pero optó por alterar los resultados con muestras de otro lote para que el producto cumpliera con los estándares. Gamarra explicó que pensó que el error provenía del equipo, no del producto.
El lote defectuoso de suero, que finalmente salió al mercado, fue responsable de una serie de muertes en clínicas, lo que ha generado una serie de cuestionamientos sobre la responsabilidad de los operarios y los procesos de control de calidad de Medifarma.

