La crisis económica en Bolivia se agudiza y afecta gravemente a comerciantes y consumidores. La falta de dólares y la pérdida de valor del boliviano han generado desabastecimiento de productos básicos como aceite, arroz y papel higiénico, cuyos precios se disparan en mercados y supermercados. En redes sociales circulan videos donde se observa que algunos productos están bajo medidas de seguridad debido a su alto costo.
A pesar de los esfuerzos del gobierno boliviano por asegurar el abastecimiento, los comerciantes denuncian limitaciones en la venta mayorista y precios elevados. Esto ha derivado en escasez en los mercados y una creciente especulación. En respuesta, algunos negocios han optado por vender aceite en porciones pequeñas para uso personal y evitar su reventa.
La situación en la frontera con Perú también refleja la crisis. El aumento del contrabando ha llevado al gobierno a desplegar operativos militares en puntos críticos como Desaguadero. Allí, las autoridades han decomisado productos como aceite, pollo, azúcar y maíz que ingresan desde Perú, así como alimentos bolivianos —incluidos tomates y carne de res— que son sacados del país para venderse a mejor precio en territorio peruano o argentino.
La escasez de dólares ha colapsado las importaciones. Comerciantes aseguran que no pueden conseguir ni dólares ni soles peruanos, lo que ha provocado el cierre de varios negocios. La devaluación del boliviano, que ahora se cambia hasta a 5 por sol peruano, ha debilitado las relaciones comerciales informales entre ambos países.
El mercado negro del dólar es volátil: su cotización cambia drásticamente en un solo día. Los importadores denuncian que las aduanas están vacías y que las fábricas locales no pueden suplir la demanda. Ante la crisis, algunos aseguran que incluso productos básicos como los clavos deben importarse desde China vía Perú.

