Los precios del petróleo se han mantenido estables, a pesar del reciente ataque estadounidense contra Irán, debido a que el mercado no anticipa una interrupción crítica en el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula el 20% del crudo mundial.
Aunque al inicio del lunes el barril de Brent subió brevemente, luego se estabilizó cerca de los 77 dólares e incluso registró ligeras caídas. Ayer, el precio internacional cayó un 7.2%, situándose en 68.51 dólares por barril, tras los ataques iraníes a bases estadounidenses.
Expertos atribuyen esta baja en parte a la ausencia de víctimas, lo cual sugiere que podría evitarse una escalada mayor en el conflicto. Actualmente, el paso de petroleros por el estratégico estrecho de Ormuz —de apenas 50 km de ancho— no ha sido afectado. Este corredor marítimo moviliza más de 20 millones de barriles al día, representando un tercio del transporte marítimo mundial de hidrocarburos.
Analistas coinciden en que un cierre de Ormuz tendría consecuencias catastróficas en los precios, incluso superando los 100 dólares por barril, pero consideran que un bloqueo sostenido es poco probable, dado el fuerte monitoreo internacional, especialmente por parte de la marina de EE. UU.
Aunque la posibilidad de ataques selectivos a embarcaciones no se descarta, se cree que Irán evitaría una represalia a gran escala para proteger su propia infraestructura petrolera. Según expertos, el mercado ya habría absorbido gran parte del riesgo geopolítico, lo que explicaría la reacción moderada ante los últimos eventos.

