Vera Wang nació en Nueva York en 1949, hija de inmigrantes chinos que le inculcaron la disciplina y el valor del esfuerzo. Desde niña soñaba con ser patinadora artística, y aunque entrenó con dedicación, no logró clasificar a los Juegos Olímpicos. En lugar de rendirse, buscó nuevas formas de expresar su pasión por la belleza y la estética.
Trabajó durante años como editora en Vogue, rodeada de moda y creatividad, y más adelante en la prestigiosa firma Ralph Lauren. Pero fue a los 40 años, en un momento en el que muchos ya no se atreven a empezar de nuevo, cuando su verdadera transformación ocurrió. Al no encontrar un vestido de novia que reflejara su estilo, decidió diseñar el suyo. Así nació su marca, que revolucionó el mundo de los vestidos de novia de lujo.
Hoy, Vera Wang es sinónimo de elegancia, innovación y perseverancia. Su historia nos recuerda que los sueños no tienen fecha de vencimiento. Reinventarse es posible, sin importar la edad. A veces, los momentos de mayor frustración son la puerta a nuestro mayor éxito. Vera es la prueba viviente de que con pasión, visión y valentía, todo es posible.

