La Ley Laken Riley, aprobada por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, autoriza la detención y deportación de inmigrantes indocumentados que cometan robos y otros delitos menores. Inspirada en el caso de Laken Riley, una joven estudiante de enfermería asesinada en Georgia por un inmigrante venezolano, esta norma será la primera ley que firmará el presidente Donald Trump en su segundo mandato. La ley ha sido respaldada tanto por republicanos como por demócratas, y se espera que sea un instrumento clave para cumplir con la promesa de Trump de efectuar la mayor deportación en la historia del país.
La legislación establece que las autoridades federales deben mantener bajo arresto a cualquier migrante detenido o acusado de delitos menores como el hurto en tiendas, allanamiento con fines delictivos y latrocinio. Además, el alcance de la propuesta se amplió en el Senado para incluir a los acusados de agredir a un agente de policía y delitos con resultado de muerte o lesiones corporales graves. La ley también permite a los fiscales generales demandar al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) si consideran que las políticas actuales no protegen adecuadamente a sus estados.
La Ley Laken Riley forma parte de un conjunto de iniciativas impulsadas por el Congreso controlado por los republicanos, y se perfila como una pieza clave para la implementación de medidas migratorias más estrictas. La norma ha generado controversia y ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones de derechos civiles, que argumentan que viola los derechos civiles al detener a personas que simplemente son acusadas de un delito.

